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Bitcoin cae 30% en 2026 y rebota: qué dicen los expertos sobre su precio

Bitcoin acumula una caída del 30% en 2026 pero registró un rebote del 24% en una semana. Expertos analizan causas y proyecciones de precio.

Por Coco Economía

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Bitcoin cae 30% en 2026 y rebota: qué dicen los expertos sobre su precio

Bitcoin atraviesa uno de sus períodos más volátiles en lo que va de 2026. La principal criptomoneda del mundo acumula una caída del 30% en el año, aunque en la última semana protagonizó un rebote sorpresivo del 24%, impulsado por factores macroeconómicos, señales regulatorias desde Estados Unidos y un masivo short squeeze que sacudió al mercado cripto global.

Bitcoin en caída libre: el desplome del 30% en lo que va de 2026

El precio de Bitcoin no logra recuperar el terreno perdido desde su máximo histórico de US$126.198, alcanzado el 6 de octubre de 2025. Desde ese pico, la criptomoneda líder del mercado inició una tendencia bajista que se extendió durante meses y que, en lo que va de 2026, acumula una pérdida del 30%. Al cierre de las últimas operaciones relevadas, el activo digital cotizaba en torno a los US$77.000, con una aumento diario del 5%.

El desglose mensual del año ilustra la montaña rusa que vivieron los inversores: enero cerró con una baja del 10,1%, febrero con una caída del 14,7%, marzo mostró una leve recuperación del 1,8%, abril rebotó un 11,8% y mayo volvió a retroceder un 3,4%. Junio, por su parte, cerró con una pérdida del 17%. En julio, el bitcoin experimentó una subida del 5,2%, mientras que agosto, hasta el 21, muestra un descenso del 2,3%. El panorama refleja una criptomoneda que no logra estabilizarse y que sigue siendo rehén de factores externos.

Factores que explican la presión bajista sobre el precio de Bitcoin

Uno de los detonantes más comentados fue la decisión de Strategy Inc., que reveló la venta de 32 Bitcoins entre el 26 y el 31 de mayo a un precio medio de US$77.135, recaudando cerca de 2,5 millones de dólares. Aunque la operación representó una fracción mínima de sus tenencias totales, el mercado lo interpretó como una señal bajista en un contexto ya frágil. La sensibilidad del mercado cripto ante movimientos institucionales quedó una vez más en evidencia.

A eso se sumaron salidas masivas de los ETF de Bitcoin: según datos de SoSoValue, el miércoles se registraron retiros por US$396 millones, llevando el total desde el lunes a más de US$1.020 millones. En paralelo, la incertidumbre geopolítica vinculada al conflicto entre Estados Unidos e Irán redujo el apetito inversor por activos especulativos, un factor que históricamente impacta de forma directa en los criptoactivos.

El rebote del 24%: qué impulsó la recuperación semanal de Bitcoin

En contraste con la tendencia bajista de fondo, Bitcoin protagonizó un rebote notable: en apenas cinco días escaló cerca del 24%, llegando a rozar los US$73.000 en su punto más alto. El rally fue generalizado en el ecosistema cripto: Ethereum avanzó más del 18%, XRP subió un 17% y HYPE trepó casi un 21%. El catalizador principal fue una combinación de señales macroeconómicas y políticas provenientes de Estados Unidos.

El Tesoro norteamericano anunció un aumento en las recompras de bonos de largo plazo, lo que redujo los rendimientos de esos instrumentos y mejoró el clima para activos de riesgo. Al mismo tiempo, el presidente Donald Trump instó al Congreso a avanzar con la Clarity Act, un proyecto de ley que definiría si las criptomonedas deben clasificarse como valores negociables o commodities, y que clarificaría las competencias de la SEC y la CFTC sobre el sector. Según Matías Bari, fundador de Satoshi Tango, «hubo un combo de noticias positivas que se reforzaron entre sí y aceleraron todo».

Short squeeze récord: más de US$2.700 millones en posiciones cortas liquidadas

Un fenómeno clave que amplificó el rebote fue el denominado short squeeze. Muchos inversores habían apostado a la baja del precio de Bitcoin, pero cuando el activo comenzó a subir, se vieron obligados a comprar BTC para cerrar sus posiciones y limitar pérdidas. Esa ola de compras forzadas retroalimentó el alza. Según datos de CoinGlass, más de US$1.000 millones en posiciones cortas fueron liquidadas, llevando el total acumulado a un récord histórico de US$2.700 millones.

El interés institucional también jugó un rol central. El miércoles previo al pico del rebote, los ETF spot de Bitcoin registraron entradas por US$517,2 millones, según informó Carolina Gama, country manager para Argentina de Bitget. Este flujo de capital institucional, combinado con el short squeeze y el impulso regulatorio, configuró un escenario alcista de corto plazo que sorprendió incluso a analistas experimentados del sector.

El comportamiento de los inversores argentinos ante la volatilidad cripto

El mercado local mostró un patrón de comportamiento particular durante el rebote. En plataformas como Lemon y Bitso, los usuarios argentinos tendieron a vender en la euforia y comprar en los momentos de pánico, exactamente a contramano de lo que haría un inversor institucional. En el día de mayor actividad en Bitso, las ventas representaron el 65% de las operaciones totales, frente a un 35% de compras. En Lemon, ese día fue el de mayor volumen operado en los últimos 75 días, más del doble del promedio diario del período.

Este comportamiento contrasta con lo ocurrido en las dos caídas más pronunciadas de Bitcoin en 2026: el 5 de junio, cuando el activo bajó un 7% en 24 horas, y el 5 de febrero, cuando se desplomó más del 13%, en ambos casos 8 de cada 10 dólares operados en Lemon fueron compras. «El argentino compra en el pánico y vende en la euforia», sintetizaron desde la plataforma. Carlos Peralta, de Bitso Argentina, aclaró que el patrón es consistente con usuarios tomando ganancias, más que con una ola de nuevas compras especulativas.

Proyecciones de precio: ¿hasta dónde puede llegar Bitcoin?

Los analistas del sector coinciden en que la volatilidad actual exige cautela, pero varios se animan a trazar escenarios concretos. Mariquena Otermin, CMO de Bitwage, ubica los próximos techos técnicos en la zona de US$75.000 a US$80.000, argumentando que la escasez de oferta —con la mayoría de los tenedores de largo plazo sin vender— hace que cualquier aumento en la demanda se traslade rápidamente al precio. Rodrigo Durán Guzmán, de Notbank by CryptoMarket, advierte que la clave será que el impulso se transforme en demanda sostenida.

El escenario más optimista lo plantea Manuel Ferrari, fundador de MimLabs e integrante de la ONG Bitcoin Argentina, quien traza un paralelo con ciclos históricos: tras el bear market de 2018, Bitcoin pasó de US$4.000 a US$14.000 en 2019; algo similar ocurrió en 2022, cuando el colapso de FTX llevó el precio a US$15.500 antes de iniciar la recuperación que culminó en el máximo histórico de US$126.000. Ferrari estima que, si se confirma el inicio de un nuevo ciclo alcista, el próximo máximo podría ubicarse en el rango de US$165.000 a US$190.000, entre un 30% y un 50% por encima del ATH anterior. No obstante, advierte que el camino no será lineal y que un evento inesperado podría generar una nueva corrección significativa.

Contexto histórico: los ciclos de Bitcoin y el halving como referencia

Para entender la dinámica actual, es fundamental considerar el contexto histórico de Bitcoin. La criptomoneda opera en ciclos de aproximadamente cuatro años, marcados por el evento conocido como halving, que reduce a la mitad la recompensa que reciben los mineros por validar transacciones. Este mecanismo limita la oferta y, históricamente, ha precedido a períodos de fuerte apreciación del precio. El último halving ocurrió en 2024, y el máximo histórico de US$126.198 se alcanzó en octubre de 2025.

Sin embargo, 2025 rompió con el patrón esperado: por primera vez en su historia, Bitcoin cerró el último año del ciclo del halving con pérdidas, terminando diciembre en torno a los US$88.000, frente a los US$95.000 de diciembre de 2024, lo que representó una caída cercana al 8%. Este dato histórico añade incertidumbre al análisis técnico tradicional y obliga a los inversores a incorporar variables macroeconómicas y geopolíticas que antes tenían menor peso en la valuación del activo digital más importante del mundo.