Bots de Milei: las dudas detrás del informe viral en X
Un análisis difundido en X sostiene que una parte significativa de los seguidores de Javier Milei serían cuentas falsas, automatizadas o inactivas. Sin embargo, las propias infografías publicadas presentan porcentajes superpuestos, bases de cálculo diferentes, errores aritméticos y dudas sobre la metodología utilizada y el costo de acceso a los datos.

Un análisis publicado por una cuenta anónima de X, y amplificado por un medio digital, volvió a instalar el debate sobre los bots de Milei en redes sociales. Según esa investigación, más de la mitad de los seguidores del Presidente en la plataforma serían cuentas falsas o automatizadas. La cifra circuló con fuerza, pero un repaso detallado de las infografías originales muestra inconsistencias aritméticas, superposición de categorías y preguntas metodológicas sin responder.
Qué dice el informe de bots de Milei
El trabajo, firmado por la cuenta @Binary_Data01, se presenta como un análisis estadístico sobre una muestra de 2 millones de seguidores de Javier Milei en X, tomada sobre un total declarado de 4,6 millones. A partir de esa muestra, el informe estima que al menos el 46% de los seguidores no pertenecerían a una persona física ni a una empresa.
Las infografías destacan tres cifras centrales:
67,97% de los seguidores analizados tendría menos de 10 seguidores propios (1.371.914 cuentas).
55,70% no registraría actividad o no superaría las 10 interacciones (1.124.295 cuentas).
28,59% tendría 0 seguidores y 0 posteos (557.078 cuentas).
Sobre esa base, el informe calcula que la compra de cuentas falsas para inflar ese número de seguidores habría costado, extrapolado al total de 4,6 millones, más de 230.000 dólares —y hasta 315.000 dólares si se toma la categoría de cuentas "sospechosas" detectada por un segundo método de análisis.
Cómo se hizo el análisis: la metodología detrás de los datos
Según explicó la propia cuenta en una serie de posteos, el proceso combinó una conexión a la API oficial de X con un sistema de puntuación (scoring) generado con inteligencia artificial. El modelo utilizado, identificado como Kimi K3, habría definido seis señales para calificar a una cuenta como bot: perfil vacío, patrón de seguir sin actividad, relación desproporcionada entre seguidos y seguidores, más de 100 posteos diarios, creación en "jornadas masivas" y cuentas nuevas con actividad inusual.
X / Twitter · @Binary_Data01
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Cada señal suma puntos y el resultado ubica a cada cuenta en tres niveles: alta probabilidad de bot, cuenta sospechosa o cuenta humana. Los propios autores admiten, en sus mensajes, que no se trata de una ciencia exacta y que un bot bien hecho puede pasar el filtro sin ser detectado.
El costo real de recolectar los datos
La API de X cobra por cada perfil consultado, tanto para leer seguidos como seguidores, a razón de un centavo de dólar por cuenta. Haciendo el cálculo sobre la muestra declarada de 2.018.331 cuentas, el costo de recolección ronda los 20.183 dólares. Cubrir el universo completo de 4,6 millones de seguidores hubiera representado un gasto cercano a los 46.000 dólares.
Ese dato no es menor: si el informe efectivamente utilizó la API oficial de X para tamaña cantidad de consultas, alguien tuvo que afrontar ese costo. Y ahí empieza a abrirse la primera grieta del caso.
Los números que no cierran: incongruencias en el informe de bots de Milei
Más allá de la metodología declarada, un repaso aritmético de las propias infografías del informe revela varios problemas que ponen en duda la solidez de sus conclusiones.
El primero aparece al sumar los dos porcentajes destacados en la imagen principal: 67,97% más 55,70% da 123,67%. Es matemáticamente imposible que dos categorías separadas de la misma muestra sumen más del 100%, salvo que se estén contando las mismas cuentas más de una vez. Esto sugiere que buena parte de las 557.078 cuentas "sin seguidores ni posteos" —el dato más extremo— ya estaría incluida dentro de las otras dos categorías, no representa un hallazgo adicional independiente.
A esto se suma una segunda inconsistencia: el propio informe usa bases de cálculo distintas según la cuenta que le convenga. En una imagen el total de la muestra es 2.018.331; en la otra, 2.000.000. Ni siquiera el porcentaje de 28,59% (para las cuentas con 0 seguidores y 0 posteos) coincide con ninguno de esos dos denominadores: dividiendo 557.078 por cualquiera de los dos totales declarados se obtiene 27,60% o 27,85%, nunca 28,59%.
Un gráfico que no suma lo que dice sumar
El gráfico de cuentas creadas mes a mes durante 2026 tampoco cierra: la suma de los ocho meses listados da 661.174 cuentas, pero el texto que acompaña al gráfico afirma que fueron 659.174. La diferencia es de exactamente 2.000 cuentas, un desvío prolijo que no parece un simple error de redondeo.
Hay un dato todavía más relevante para evaluar la seriedad del informe: cuando se aplica el sistema de scoring "avanzado" (el que pondera seis señales con inteligencia artificial), el resultado marca que un 38,12% de la muestra es sospechosa. Ese número es sensiblemente más bajo que el 55,70% que aparece destacado en letras grandes en la primera infografía, obtenido con un criterio mucho más simple (solo actividad e interacciones). Llamativamente, ese 38,12% —el resultado del método que el propio informe presenta como más riguroso— no aparece calculado ni destacado en ninguna parte, mientras que sí se resaltan los porcentajes más altos, obtenidos con criterios más básicos.
Quién está detrás del análisis sobre los bots de Milei
Otro punto que interpela la credibilidad del informe es el anonimato de su autor. La cuenta @Binary_Data01 no revela identidad y habla en primera persona del plural ("nosotros"), aunque no queda claro quiénes integran ese equipo ni qué respaldo institucional tiene el trabajo.
Una revisión del dominio que la propia cuenta difundió como sitio oficial, bin-dat.com, muestra que fue registrado el 30 de agosto de 2026 a las 21:13 UTC, con datos del titular ocultos mediante un servicio de privacidad y alojado en un registrador que permite anonimato inmediato. Ese registro ocurre el mismo día en que la cuenta publicó su primer hilo con los resultados del análisis, pese a que sus propios mensajes afirman que la recolección de datos había demandado, como mínimo, una semana de trabajo previo.
Esa diferencia entre el timeline declarado (semanas de recolección de datos) y la aparición recién ese mismo día de un dominio, una identidad de marca y un canal de difusión formal no invalida por sí sola el contenido del análisis, pero sí es un elemento que cualquier lector debería tener en cuenta antes de darle carácter de investigación consolidada.
La contradicción sobre el pago de la API de X
El intercambio más elocuente ocurrió en los comentarios del propio hilo. Ante la pregunta directa de cuánto se pagó por el uso de la API oficial de X y quién lo hizo, la cuenta autora del informe respondió que nunca afirmó haber pagado, pese a que en su primer posteo había mencionado usar la API oficial.
Cuando se le repreguntó cómo es posible usar una API que tiene un costo confirmado por cuenta consultada sin haber pagado nada, la respuesta no abordó el punto: se limitó a mencionar herramientas técnicas de programación (Python, una interfaz de línea de comandos y GraphQL), que describen cómo está armado el software, pero no de dónde salió el dinero para pagar decenas de miles de consultas a la API.
X / Twitter · @maxifirtman
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Tampoco se compartieron los datos crudos cuando se lo pidieron explícitamente, pese a que el propio informe insiste en que se trata de "datos, no opinión". La respuesta fue una invitación genérica a que cada uno haga su propia investigación, sin facilitar el material que permitiría precisamente hacerla.
Qué significa todo esto para leer el informe con sentido crítico
Ninguno de estos puntos demuestra que Milei no tenga cuentas falsas entre sus seguidores. De hecho, es esperable que cualquier figura pública con millones de seguidores en X tenga un porcentaje relevante de bots, cuentas inactivas o perfiles automatizados: es un fenómeno estructural de la plataforma, no exclusivo de ningún signo político. El propio informe, sin embargo, no ofrece una comparación con otras cuentas de magnitud similar que permita saber si esos porcentajes son anómalos o simplemente el piso habitual en X.
Lo que sí queda en evidencia es que el informe sobre los bots de Milei presenta varias fallas concretas: categorías que se superponen entre sí y se muestran como hallazgos independientes, denominadores que cambian según el cálculo que más convenga, una suma que no coincide con el total que la acompaña, y el ocultamiento del resultado obtenido con el método que los propios autores describen como más confiable.
A eso se suma una fuente anónima que registró su dominio oficial el mismo día que publicó los resultados y que, ante preguntas directas sobre financiamiento y transparencia de datos, respondió con evasivas. Para un trabajo que se presenta bajo la consigna de que "los números no mienten", la carga de la prueba debería ser más alta que la que hasta ahora se puso sobre la mesa.

