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Política

Casa Argentina en París: piden investigar expulsiones y vínculos con la ultraderecha

Ediles parisinas exigen una investigación sobre la Casa Argentina en París tras denuncias de expulsiones, retiro de placas y reuniones de extrema derecha.

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Casa Argentina en París: piden investigar expulsiones y vínculos con la ultraderecha

La gestión de la Casa Argentina en París está bajo la lupa de las autoridades francesas. Dos concejalas de la capital gala solicitaron al canciller Jean-Noël Barrot que investigue la conducción de esta histórica residencia universitaria, sacudida por denuncias de expulsiones arbitrarias, la remoción de una placa en memoria de los desaparecidos durante la última dictadura militar argentina y la realización de encuentros vinculados a ideologías de extrema derecha.

La residencia argentina ubicada en la Cité Internationale Universitaire de París atraviesa una de las crisis institucionales más graves de su historia reciente. Dos concejalas parisinas —Mélody Tonolli, del área de asuntos ediles, y Audrey Pulvar, responsable de Relaciones Internacionales— enviaron una carta formal al canciller francés Jean-Noël Barrot exigiendo una investigación sobre la gestión y el funcionamiento del establecimiento. La misiva llegó a varios medios de comunicación franceses y fue confirmada por la Agencia Noticias Argentinas.

El documento expresa una profunda preocupación por una serie de hechos que, de confirmarse, podrían derivar en una protesta formal de la Ciudad de París ante las autoridades argentinas y francesas. Las denuncias apuntan a tres ejes centrales: expulsiones de residentes sin alternativas habitacionales para el inicio del ciclo académico en septiembre, la retirada de una placa conmemorativa de los desaparecidos durante la dictadura argentina y la organización de reuniones que habrían difundido ideologías de extrema derecha dentro del predio universitario.

Expulsiones sin solución: estudiantes e investigadores en situación de vulnerabilidad

Uno de los puntos más urgentes del reclamo es la situación de los residentes que fueron notificados de su desalojo durante el verano boreal, sin que la dirección de la Casa Argentina les ofreciera una solución habitacional alternativa para cuando comenzara el nuevo año académico en septiembre. Esta circunstancia dejó a estudiantes, investigadores y artistas en una posición de extrema vulnerabilidad, especialmente en una ciudad donde el acceso a la vivienda es históricamente complejo y costoso.

La Cité Internationale Universitaire es un campus de referencia mundial: alberga cada año a 12.000 personas de 150 nacionalidades distribuidas en 47 casas temáticas, entre las que se encuentra la residencia argentina, fundada en 1928. Perder el acceso a ese espacio, sin previo aviso ni alternativas, representa un golpe directo a la trayectoria académica y profesional de quienes allí residen.

La placa de los desaparecidos: memoria histórica en disputa

Otro de los hechos que generó mayor indignación fue la remoción de una placa conmemorativa dedicada a las víctimas de la última dictadura militar argentina (1976-1983). Este tipo de homenajes tienen un valor simbólico y político innegable, especialmente en el contexto de la comunidad argentina en el exterior, que históricamente ha mantenido viva la memoria de los crímenes de lesa humanidad cometidos durante ese período.

La decisión de retirar esa placa fue interpretada por residentes y organizaciones de derechos humanos como una señal de ruptura con los valores democráticos y de memoria que la Casa Argentina había sostenido durante décadas. En un contexto internacional donde los debates sobre el pasado reciente argentino siguen siendo sensibles, el gesto adquiere una dimensión que trasciende lo meramente administrativo.

El perfil del director y sus vínculos con la ultraderecha europea

El nombre de Santiago Muzio, actual director de la Casa Argentina en París, está en el centro de la controversia. Muzio asumió el cargo en 2024, pero su trayectoria previa genera interrogantes sobre la orientación ideológica que imprimió a la institución. Entre 2020 y su designación en París, dirigió la sede en Madrid del Instituto de Ciencias Sociales, Económicas y Políticas (ISSEP), una universidad privada fundada por Marion Maréchal, eurodiputada de extrema derecha y sobrina de Marine Le Pen, líder histórica del movimiento ultraderechista francés.

Ese antecedente cobró mayor relevancia cuando trascendió que Muzio se negó a firmar la Carta de Valores de la Cité Internationale Universitaire, un documento que establece compromisos explícitos contra la discriminación por género u orientación sexual, y que promueve principios como la neutralidad, el pluralismo, la libertad académica y la no discriminación. La negativa a suscribir ese marco normativo fue leída como una toma de posición ideológica que contradice el espíritu fundacional del campus universitario.

La Carta de Valores y el reclamo de intervención gubernamental

La Carta de Valores de la Cité Universitaire no es un documento menor: es el instrumento que regula la convivencia y los principios rectores de todas las casas que integran el campus. Su firma es considerada un requisito de adhesión a los estándares del establecimiento. Que el director de la Casa Argentina se haya negado a suscribirla generó una alarma institucional que escaló hasta el nivel diplomático.

El ayuntamiento de París explicó a la agencia AFP que la carta de las concejalas busca también la intervención del gobierno francés para garantizar el respeto pleno de esos valores, en especial los principios de neutralidad, pluralismo, libertad académica y no discriminación. Hasta el momento, ni la Cancillería francesa ni el Ministerio de Educación Superior de ese país respondieron públicamente al planteo, según informó el sitio RFI.

Silencio institucional y ausencia de respuestas oficiales

La falta de respuesta de las partes involucradas es, en sí misma, un dato significativo. La agencia AFP intentó comunicarse con la Casa Argentina y con su director para obtener una posición oficial, pero no recibió ninguna contestación. Del mismo modo, las autoridades francesas —tanto la Cancillería como el Ministerio de Educación Superior— permanecieron en silencio frente a una situación que ya tiene estado público en medios de comunicación de Francia y Argentina.

Este mutismo contrasta con la gravedad de las denuncias y con el peso institucional de quienes las formulan. Las concejalas Tonolli y Pulvar no son figuras menores: representan a la Ciudad de París en áreas estratégicas y su carta al canciller Barrot tiene un carácter formal que obliga, al menos, a una respuesta protocolar. La ausencia de reacción prolonga la incertidumbre de los residentes afectados y alimenta la percepción de que la situación no está siendo gestionada con la urgencia que merece.

Antecedentes y contexto: una institución con casi un siglo de historia

La Casa Argentina en París fue fundada en 1928 y forma parte de la Cité Internationale Universitaire desde sus primeros años. A lo largo de casi un siglo, albergó a generaciones de estudiantes, científicos, artistas e intelectuales argentinos que desarrollaron parte de su formación o carrera en Francia. Su historia está ligada a momentos cruciales de la relación bilateral entre ambos países, incluyendo períodos de exilio político durante las dictaduras militares argentinas.

Esa trayectoria hace que cualquier cambio en su orientación institucional sea observado con especial atención por la comunidad argentina en el exterior y por organizaciones de derechos humanos. La actual controversia no es la primera que enfrenta la residencia desde la llegada de Muzio: según los antecedentes recogidos por Noticias Argentinas, ya en mayo pasado circulaban denuncias sobre el rumbo de la institución, lo que indica que la situación viene deteriorándose desde hace meses sin que se haya encontrado una solución definitiva.