Día de la Industria: UIA hizo un fuerte reclamo por los empleos perdidos y pide un puente
La Unión Industrial Argentina reclamó políticas de competitividad ante Milei y advirtió por la pérdida de 90.000 empleos desde agosto de 2023.

En el marco del Día de la Industria, la Unión Industrial Argentina (UIA) lanzó un fuerte diagnóstico sobre el sector manufacturero y le reclamó al Gobierno de Javier Milei políticas concretas para acompañar la apertura económica. Su presidente, Martín Rappallini, alertó por la pérdida de 90.000 puestos de trabajo registrados y pidió construir un puente hacia una economía más competitiva.
La UIA y el Día de la Industria: un reclamo directo al Gobierno
El acto por el Día de la Industria se realizó en la planta de Laboratorio Elea, en Los Polvorines, y convocó a más de 200 representantes de distintos sectores productivos. Por el Poder Ejecutivo asistió el secretario de Coordinación de Producción y Comercio, Pablo Lavigne. El mensaje de la central fabril fue claro: la industria necesita condiciones para atravesar la transformación que implica una economía más abierta y competitiva, sin que eso signifique abandonar el objetivo del equilibrio fiscal.
El presidente de la UIA, Martín Rappallini, sintetizó el pedido con una imagen precisa: «El sector industrial, la UIA, pide un puente. Un puente entre la economía que estamos dejando atrás y la economía competitiva que queremos construir». El planteo apunta a que la apertura no puede ser unilateral si no va acompañada de herramientas que reduzcan las desventajas estructurales de producir en la Argentina.
90.000 empleos perdidos y producción 10% por debajo de 2022
El diagnóstico presentado por la UIA expuso números que encendieron las alarmas del sector. Según los datos compartidos por Rappallini, la producción industrial se encuentra actualmente un 10% por debajo de los niveles registrados en 2022, mientras que algunos sectores acumulan retrocesos de entre 25% y 30%. A ese cuadro de situación se suma una pérdida de empleo que no puede ignorarse.
Desde agosto de 2023, la industria perdió 90.000 puestos de trabajo asalariados registrados. Para la entidad, la economía enfrenta un triple desafío que debe abordarse de manera simultánea:
Recuperar los niveles de actividad productiva.
Adaptarse a una competencia internacional más intensa.
Reducir los costos internos que afectan la producción nacional.
Rappallini fue contundente al señalar que «la economía no puede medirse solamente por la evolución de la inflación», en una crítica implícita a la narrativa oficial que prioriza la baja de precios como principal indicador de éxito.
Apertura económica y competitividad: el dilema del sector industrial
Uno de los ejes centrales del discurso de la UIA fue la tensión entre la apertura de la economía y las condiciones reales en las que opera la industria local. Rappallini reconoció la necesidad de avanzar en la integración internacional, pero advirtió que esa apertura impacta de manera desigual: no pone a competir a toda la economía en las mismas condiciones, sino principalmente a los sectores que producen bienes y servicios transables, es decir, aquellos que pueden importarse o exportarse.
En ese universo se encuentra una parte significativa de la industria nacional, que debe enfrentar la competencia de productos importados mientras sigue pagando costos argentinos: impuestos, energía, logística y cargas laborales que no tienen equivalente en los países con los que compite. «Si es la industria la que enfrenta la exigencia de la apertura, también es la industria la que necesita las condiciones y las herramientas para atravesar la transformación», subrayó el dirigente.
Los siete reclamos de la UIA al Gobierno de Milei
La entidad presentó una agenda de siete puntos orientada a acompañar la transición hacia una economía más abierta sin resignar el objetivo de equilibrio fiscal. Los reclamos apuntan tanto a medidas de corto plazo como a reformas estructurales de mediano y largo plazo:
Recuperar la actividad y reconstruir el crédito para capital de trabajo, inversión, vivienda y consumo.
Reducir el costo argentino mediante una baja gradual de la carga tributaria sobre la producción.
Combatir la competencia desleal, el contrabando y la informalidad que distorsionan el mercado.
Garantizar energía competitiva para las empresas de todo el país.
Atender la morosidad creciente mediante mecanismos de refinanciación accesibles.
Desarrollar infraestructura que permita mejorar la capacidad exportadora del sector.
Avanzar en la modernización laboral y actualizar los convenios colectivos de trabajo.
El planteo de fondo es que la transformación económica en curso requiere que las empresas tengan condiciones reales para sostener la producción y competir. Sin esas condiciones, advierten desde la UIA, la apertura puede derivar en más cierres y más desempleo en lugar de mayor eficiencia.
La industria como pilar del desarrollo: datos que respaldan el reclamo
El cierre del discurso de Rappallini tuvo un fuerte contenido político y productivo. El dirigente pidió dejar atrás las descalificaciones hacia quienes producen e invierten, y reclamó que el sector industrial tenga un lugar explícito dentro de una estrategia de desarrollo de largo plazo. Para respaldar ese pedido, recordó el peso real de la industria en la economía argentina:
Representa cerca del 18% del PBI.
Genera aproximadamente el 20% del empleo total del país.
Aporta alrededor del 30% de la recaudación fiscal.
Con esos números sobre la mesa, Rappallini cerró su intervención con una frase que buscó elevar el debate más allá de la coyuntura: «La discusión industrial no es una discusión sectorial. Lo que hoy estamos discutiendo es qué país construimos para los próximos 30 años». El mensaje de la UIA en el Día de la Industria quedó así planteado como una advertencia y, al mismo tiempo, como una propuesta de diálogo con un Gobierno que hasta ahora no ha hecho de la política industrial uno de sus ejes centrales.
