Inteligencia artificial en Argentina: 45,5% ya la usa y crece la brecha laboral
Un análisis de dos encuestas revela que la Inteligencia Artificial avanza en Argentina, pero con brechas educativas, laborales e institucionales que frenan su potencial.

Dos relevamientos realizados entre agosto y septiembre de 2025 —uno nacional y otro interno del Ministerio Público Fiscal— dibujan un mapa detallado del vínculo que los argentinos tienen con la inteligencia artificial: uso creciente pero desigual, confianza moderada y una demanda urgente de capacitación y marcos regulatorios claros.
Inteligencia Artificial: entre el uso personal y la brecha laboral
La adopción de inteligencia artificial en Argentina avanza a un ritmo que supera la comprensión que los propios usuarios tienen de la tecnología. Según la Encuesta Nacional sobre Adopción de IA elaborada por el CEPE de la Universidad Torcuato Di Tella y Fundar, el 45,5% de los adultos argentinos ya utiliza herramientas de IA para fines personales, y otro 21,8% está considerando hacerlo. Sin embargo, ese dinamismo contrasta con un uso laboral significativamente menor: apenas el 27,5% de los ocupados incorpora estas herramientas en su trabajo, una cifra que ubica al país por detrás del promedio global, estimado entre el 51% y el 58%.
El estudio, realizado sobre un panel de 1.589 casos con cuotas por género, edad, educación, nivel socioeconómico y región, revela que la adopción personal es predominantemente ocasional —el 61,2% no la usa a diario— y que la herramienta más utilizada es ChatGPT (77,8%), seguida de Gemini (38,6%). El pago por servicios premium es casi marginal: apenas el 2,1% abona una suscripción personal.
Brechas educativas y generacionales en el uso de IA
Uno de los hallazgos más contundentes del relevamiento nacional es la brecha educativa: mientras el 61,7% de quienes tienen estudios universitarios completos usa IA, ese porcentaje cae al 29,5% entre quienes no terminaron el secundario. La brecha de ingresos sigue una lógica similar: 58,9% en el segmento de ingresos altos frente a 29,7% en el segmento bajo. En cambio, no se registra una brecha de género relevante —48,2% en mujeres versus 43,1% en varones—, un dato que rompe con supuestos extendidos sobre la relación entre género y tecnología.
La dimensión generacional también es elocuente. La Generación Z lidera el uso con un 63,9%, seguida por los millennials (45%), la Generación X (38,4%) y los boomers (29%). Esta distribución sugiere que la familiaridad con la IA está fuertemente condicionada por la trayectoria digital de cada cohorte, aunque no de forma exclusiva: la educación y el ingreso operan como variables transversales que amplifican o reducen esas diferencias.

El Ministerio Público Fiscal y la paradoja del uso institucional
El segundo relevamiento analizado, realizado por la Secretaría de Coordinación Institucional del Ministerio Público Fiscal de la Nación (MPF) entre el 6 de agosto y el 13 de septiembre de 2025, aporta una perspectiva institucional que profundiza la paradoja detectada a nivel nacional. De los 2.339 participantes —aproximadamente el 40% del personal del organismo—, el 83,4% declaró usar IA en su vida personal, pero solo el 32,6% lo hace en su trabajo dentro del MPF. La brecha de 50 puntos porcentuales entre el uso personal y el profesional es, en sí misma, un diagnóstico.
El perfil de los encuestados es representativo de la estructura del organismo: 53,7% mujeres, mayoría de empleados (57,8%), el 66,3% de entre 31 y 50 años, y el 90,6% trabajando en materia penal. La herramienta dominante también aquí es ChatGPT (90,2%), seguida por Gemini (40,6%) y Copilot (16,7%), y el 73% utiliza la versión gratuita. Los usos más frecuentes son la búsqueda de bibliografía y jurisprudencia (59,8%), la corrección de textos (57,8%) y la elaboración de resúmenes (52,9%). Significativamente, el 60,5% usa las respuestas solo como punto de partida y redacta los documentos finales desde cero.
Obstáculos percibidos y riesgos identificados por los usuarios
Tanto el relevamiento nacional como el institucional coinciden en señalar que los principales frenos a la adopción no son tecnológicos sino educativos y regulatorios. En el MPF, los tres obstáculos más mencionados son la falta de infraestructura tecnológica adecuada (68,5%), la desconfianza en los resultados de las herramientas (63,1%) y la ausencia de claridad sobre qué usos están permitidos institucionalmente (54,7%). El temor al reemplazo laboral, en cambio, es minoritario: solo el 27,4% lo menciona como preocupación.
A nivel nacional, la principal barrera de adopción es la falta de conocimiento o las dudas sobre la utilidad de la IA (49,3%), muy por encima del costo o el acceso (17,5%). En cuanto a riesgos, los más mencionados en el MPF son la calidad y precisión de los resultados (77,7%), la privacidad de los datos (74%) y la pérdida de juicio crítico (68%). El 52,7% del personal considera que los riesgos dependen del contexto, y el 53,9% exige supervisión humana en todas las etapas del proceso.
Capacitación y regulación: las demandas más urgentes
El dato quizás más revelador de ambos estudios es la combinación entre alta demanda de formación y casi nula capacitación previa. En el MPF, el 90,4% del personal solicita que el organismo brinde capacitación, pero el 89,4% no tiene ninguna formación previa en IA. La modalidad preferida es la virtual (68%). A nivel nacional, el 89,1% de los encuestados tampoco se capacitó formalmente, y solo el 11,9% se considera con conocimiento avanzado.
En materia regulatoria, el 61% de los argentinos apoya una regulación específica para la IA, con una tendencia que crece con la edad: 71,5% en boomers versus 57% en la Generación Z. En el MPF, el 80,8% reclama principios generales de uso responsable y el 79,7% pide políticas de protección de datos. El rol esperado del Estado, según la encuesta nacional, es regular para proteger derechos (45,6%) y garantizar equidad de acceso (24,6%).
El conocimiento como predictor clave de la adopción profesional
El informe del MPF identifica un hallazgo transversal que tiene implicancias directas para la política institucional: el nivel de conocimiento autopercibido es el mejor predictor del uso profesional de IA, con una variación de 73 puntos porcentuales entre quienes no saben nada y quienes se consideran expertos. Ese diferencial supera ampliamente al de la edad (23 puntos porcentuales) o al del rol institucional (apenas 4 puntos porcentuales).
La conclusión del informe es contundente: la capacitación es la palanca más eficaz para extender el uso de IA dentro del organismo. El MPF ya cuenta con un capital humano que sabe usar estas herramientas en su vida cotidiana; el desafío no es crear esa competencia desde cero, sino canalizarla institucionalmente con marcos claros, infraestructura adecuada y lineamientos éticos. La encuesta nacional refuerza esa lectura: Argentina no enfrenta un problema de acceso tecnológico, sino de alfabetización digital, confianza informada y formación laboral para una adopción más inclusiva y productiva de la inteligencia artificial.
Argentina en perspectiva internacional
El relevamiento de CEPE-Di Tella y Fundar ubica a Argentina en niveles similares al promedio global en adopción personal (45% versus un rango internacional de 34% a 66%), pero rezagada en uso laboral y en comprensión declarada de la tecnología. Las actitudes predominantes —optimismo cauteloso, demanda de regulación, preocupación por la ética y la privacidad— son consistentes con las tendencias relevadas en Europa, Estados Unidos y otros países de la región.
La actitud más frecuente entre los argentinos es la «expectante» (40,5%), seguida por el optimismo (30,3%) y, en menor medida, el pesimismo (10,6%). El 43% cree que la IA cambiará significativamente su trabajo en los próximos cinco años. Esa percepción, combinada con la baja capacitación formal y la adopción mayoritariamente autodidacta —el 85,6% de los usuarios laborales aprendió por cuenta propia y solo el 16% trabaja en organizaciones con una estrategia oficial de IA—, configura un escenario en el que la velocidad del cambio tecnológico supera con creces la capacidad de las instituciones para acompañarlo.
45,5% de los argentinos usa IA para fines personales (CEPE-Di Tella / Fundar, 2025).
27,5% de los ocupados la incorpora en el trabajo, frente a un promedio global de 51-58%.
83,4% del personal del MPF usa IA personalmente, pero solo el 32,6% lo hace en su trabajo institucional.
90,4% del personal del MPF pide capacitación; el 89,4% no tiene formación previa.
ChatGPT domina en ambos relevamientos: 77,8% a nivel nacional y 90,2% en el MPF.
61% de los argentinos apoya una regulación específica para la inteligencia artificial.
El conocimiento autopercibido predice el uso profesional con una variación de 73 puntos porcentuales en el MPF.
Fuente: Ministerio Público Fiscal de la Nación - Universidad Di tella

