Vaca Muerta, la nueva carta de Milei en el reclamo por Malvinas
El Gobierno usa el peso de Vaca Muerta para encarecer la participación de empresas petroleras en Malvinas. Ya hay tres gigantes que se bajaron del proyecto Sea Lion.

El Gobierno de Javier Milei encontró en Vaca Muerta una herramienta inédita para presionar a las empresas que participan del proyecto petrolero Sea Lion, en Malvinas. La estrategia combina sanciones, diplomacia y el peso creciente de la producción no convencional argentina, en un momento en que Estados Unidos y China compiten por el Atlántico Sur.
El anuncio presidencial sobre Malvinas no surgió de un cambio de convicciones sino de un cambio de escenario. El avance del proyecto petrolero Sea Lion en las islas, sumado a una disputa entre Donald Trump y el primer ministro británico Andy Burnham, abrió una ventana que el Gobierno decidió usar. Y ahí apareció un actor que hasta ahora no había tenido protagonismo en la política argentina hacia Malvinas: Vaca Muerta.
La lógica es simple. El Gobierno eleva el costo de participar en proyectos hidrocarburíferos alrededor de las islas frente a la oportunidad de negocio que representa la formación neuquina. Esa relación de costos es la que empezó a mover fichas entre las principales empresas de servicios petroleros del mundo.
Vaca Muerta entra en la cuestión Malvinas
La reacción de las compañías proveedoras confirmó que la advertencia oficial no fue improvisada. SLB, Halliburton y Baker Hughes comunicaron que no tienen contratos para trabajar en el área de Malvinas. La británica Harbour Energy ya se había retirado antes de esa explotación.
En la Casa Rosada esas decisiones no fueron una sorpresa: formaban parte del efecto buscado con la cadena presidencial. El canciller Pablo Quirno las difundió como un triunfo de la estrategia oficial.
La escala de Vaca Muerta frente a Sea Lion
Los números explican buena parte de la ecuación. Vaca Muerta produjo en julio de 2026 unos 643.100 barriles de petróleo por día, sobre una producción petrolera total argentina de 916.200 barriles diarios ese mes. El Plan Energético oficial proyecta que la producción no convencional podría acercarse a 1,143 millones de barriles diarios hacia 2030.
Sea Lion se mueve en otra escala. En su primera etapa, el FPSO Aoka Mizu, de Bluewater, tendrá una capacidad de alrededor de 55.000 barriles diarios. La perforación está prevista para comienzos de 2027 y el primer petróleo, para el primer trimestre de 2028.
El proyecto Sea Lion y sus actores
Existe además una posible expansión hacia el Central Development Area. Navitas adquirió el FPSO OSX-1, con capacidad para unos 125.000 barriles diarios adicionales, con el objetivo de iniciar producción hacia fines de 2030, aunque esa etapa todavía no tiene aprobación firme.
Sea Lion tiene como actores centrales a Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration, y se ubica en la Cuenca Malvinas Norte, a unos 220 kilómetros al norte de las islas. Para una empresa de servicios, el dilema ya no es aceptar o rechazar ese contrato, sino medir qué arriesga en la Argentina si lo hace.
El petróleo como instrumento de presión
Milei anunció el uso de herramientas económicas, judiciales y legales contra las compañías que participen de la explotación petrolera en Malvinas. El objetivo inmediato no es resolver el conflicto de soberanía, sino presionar sobre los incentivos de las empresas.
El avance de Sea Lion complicó también la relación con un aliado como Israel, por la participación de Navitas. Tel Aviv debió aclarar que se trata de una empresa privada sobre la que no puede ejercer presión, un argumento difícil de sostener en un país con tradición intervencionista como la Argentina.
La disputa entre Washington y Beijing por el Atlántico Sur
La otra oportunidad llegó desde Washington. Donald Trump mantiene una disputa con Andy Burnham por la falta de apoyo británico en la guerra con Irán y por la situación en el estrecho de Ormuz. En paralelo, China tiene intereses crecientes en el Atlántico Sur.
Según Andrés Cisneros, exvicecanciller argentino, la competencia entre Estados Unidos y China puede darle al reclamo argentino una posición distinta. Ambas potencias miran el Atlántico Sur y el acceso a la Antártida, donde en 2048 cualquier país miembro del Tratado Antártico podrá pedir su revisión.
Molestar sin aislarse: el límite de la estrategia
El analista Fabián Calle plantea que la estrategia argentina busca elevar el costo político de la posición británica por la vía diplomática, sin romper la relación con Estados Unidos. Eso reduce argumentos para que Londres sostenga su política sobre el reclamo.
Ahí aparece el límite del movimiento presidencial: las sanciones afectan empresas, Vaca Muerta modifica decisiones de proveedores y la discusión en Washington puede alterar posiciones diplomáticas, pero nada de eso resuelve por sí solo la disputa de fondo.
Infraestructura y presencia en el sur
El reclamo también necesita respaldo material en Patagonia y Tierra del Fuego, con logística, infraestructura militar y desarrollo económico. El proyecto del puerto de Ushuaia entra en esa discusión, vinculado a la capacidad argentina de operar en el Atlántico Sur y la Antártida.
En paralelo comenzaron a aparecer decretos presidenciales que redirigen partidas presupuestarias hacia equipamiento y capacidad operacional de las Fuerzas Armadas en el sur, un movimiento que generó una reacción en Londres.
Milei y el cambio de tablero
El mensaje presidencial pidió a la oposición discutir la política fiscal o cambiaria, pero dejar a Malvinas fuera de la interna. Algunos leyeron ahí un giro personal de Milei, que en el pasado elogió a Margaret Thatcher por su política económica, no por Malvinas.
Lo que cambió no fue la convicción del Presidente sino el contexto: un proyecto petrolero en marcha, una herramienta de presión a través de Vaca Muerta, una disputa entre Washington y Londres, una competencia entre Estados Unidos y China, y un calendario electoral en el que Milei ya hace campaña.
Las claves
- Vaca Muerta produjo 643.100 barriles de petróleo por día en julio de 2026, sobre un total nacional de 916.200 barriles diarios
- SLB, Halliburton y Baker Hughes confirmaron que no tienen contratos para trabajar en el área de Malvinas
- El FPSO Aoka Mizu, de Bluewater, tendrá una capacidad inicial de 55.000 barriles diarios en Sea Lion, con primer petróleo previsto para el primer trimestre de 2028
- Navitas adquirió el FPSO OSX-1, con capacidad para 125.000 barriles diarios adicionales, con inicio de producción proyectado para fines de 2030
- Sea Lion está ubicado en la Cuenca Malvinas Norte, a unos 220 kilómetros al norte de las islas, con Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration como actores centrales
- El Plan Energético argentino estima que la producción no convencional podría llegar a 1,143 millones de barriles diarios hacia 2030
Para entender
¿Por qué Vaca Muerta influye en el reclamo por Malvinas?
Porque el Gobierno usa el peso económico presente y futuro de Vaca Muerta para elevar el costo de que empresas petroleras participen de proyectos en Malvinas, condicionando su acceso al negocio no convencional argentino.
¿Qué empresas se bajaron del proyecto Sea Lion en Malvinas?
SLB, Halliburton y Baker Hughes confirmaron que no tienen contratos para trabajar en el área de Malvinas, y la británica Harbour Energy ya se había retirado antes.
¿Cuándo empezaría a producir petróleo Sea Lion?
La perforación está prevista para comienzos de 2027 y el primer petróleo para el primer trimestre de 2028, con una capacidad inicial de 55.000 barriles diarios.
¿Qué rol juega Estados Unidos en este conflicto?
Donald Trump mantiene una disputa con el primer ministro británico Andy Burnham, mientras Washington y China compiten por influencia en el Atlántico Sur y el acceso a la Antártida, lo que abre una ventana diplomática para el reclamo argentino.
